Cuando los días se acortan y las noches se vuelven más frescas, comienza en Palma una de las épocas más bonitas del año: la contemplativa temporada de las luces navideñas. En cuanto se encienden las luces, la ciudad se transforma en un mar de luces mágico que no solo ilumina las calles, sino que también calienta los corazones de los habitantes y visitantes.